
I 3
Polvo de madera, nuevos valores límite
Se considera que un proceso es pulverulento, cuando gene-ra
partículas sólidas que quedan dispersas en el ambiente.
Este es el caso de los procesos de transformación del sector
de la madera vistos con anterioridad, en los que se utilizan
máquinas o herramientas para cortar o moldear la madera.
Desde el punto de vista puramente botánico se distinguen
dos tipos de maderas; duras y blandas. Esta distinción no
se corresponde, en ningún caso, con la dureza física de la
madera.
La madera blanda proviene generalmente de coníferas (pi-nos,
abetos, cedros), mientras que las maderas duras son
de árboles de hoja caduca (roble, olmo, cerezo) y de ciertas
especies tropicales (caoba, teca, iroko).
Esta información es importante a la hora de conocer sus
efectos sobre las personas ya que las características de cada
tipo de madera son diferentes, siendo considerado el polvo
de madera duras como agente cancerígeno de categoría 1.
Cuando no se dispone de esta información o no sea posible
saber si la madera empleada es dura o blanda, como ocurre
por ejemplo cuando se trabaja con maderas aglomeradas,
deberá considerarse el caso más desfavorable, es decir, que
la madera es dura y adoptar las Al abordar la problemáti-ca
del polvo de maderas duras como agente cancerígeno
hemos de distinguir claramente cuales son estas maderas
consideradas como “duras”. Hay que señalar que el térmi-no
“duras” no se corresponde estrictamente en este caso
con aquellas maderas de más alta densidad, ya que se ha
incluido por ejemplo el chopo en este listado, siendo una
madera comúnmente reconocida como blanda por su baja
densidad de fibras.
Esta aparente contradicción, nos obliga a huir del término
“maderas duras”, entendiendo que las afectadas por esta
clasificación son únicamente las detalladas en el listado de
maderas que se presenta en el Apéndice 2 de la Guía Técni-ca
del Real Decreto 665/1997, sobre la protección de los tra-bajadores
contra los riesgos relacionados con la exposición
a agentes cancerígenos durante el trabajo elaborada por el
INSHT, quedando fuera de consideración otras especies,
independientemente de su densidad, que a continuación
presentamos: (TABLA 3)
La exposición laboral al polvo de madera se ha relacionado
con una gran variedad de efectos sobre la salud de las per-sonas
expuestas, en particular, sobre el sistema respiratorio.
Otra consideración importante a la hora de establecer di-chos
efectos, es el tamaño de las partículas generadas.
Las partículas más gruesas (diámetro superior a 0,01 mm),
que son la mayoría, quedan retenidas en la nariz, y allí pue-den
Dentro de las situaciones generadoras de polvo de madera,
pueden distinguirse dos grupos; en el primero incluimos
todos los procesos de mecanizado (corte, moldurado, lijado,
etc) en los que la producción de este polvo es evidente por
el propio proceso, y en el segundo, contemplamos aquellas
situaciones en las que la producción de polvo es mayor que
en las condiciones normales de trabajo (como pueden ser
operaciones de limpieza con aire a presión, soplado de pie-zas
o barrido de suelos).
Por tanto, hemos de contemplar tanto las condiciones nor-males
de trabajo como aquellas que son debidas a situacio-nes
especiales. Además, es necesario tener en cuenta no
provocar diversos efectos, como pueden ser sinusitis,
rinitis, obstrucción nasal o hipersecreción nasal.
Las partículas pequeñas pueden llegar a los pulmones, y
provocar otro tipo de infecciones como asma, bronquitis
crónica, obstrucción respiratoria crónica y otros efectos. Si
la exposición se prolonga en el tiempo sin aplicar medidas
preventivas, se puede llegar a desarrollar una fibrosis pul-monar
(enfermedad en la cual se forman cicatrices en el te-jido
intersticio de los alveolos pulmonares, impidiendo con
el paso del tiempo un adecuado intercambio de gases y por
ello impedir la llegada de oxigeno a los tejidos. Lentamente,
los alvéolos, el tejido pulmonar que los rodean y los vasos
capilares de los pulmones, son destruidos por la formación
del tejido cicatrizante o fibrosis.)
Adicionalmente, el polvo de las llamadas maderas duras
puede producir cáncer de fosas nasales y senos paranasa-les,
cáncer muy poco frecuente, que recibe el nombre de
“neoplasia maligna de cavidad nasal producida por la ex-posición
a polvo de madera dura” para su reconocimiento
profesional, de acuerdo al Real Decreto 1299/2006, de 10 de
noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermeda-des
ESPECIAL / GUÍA POLVO DE MADERA
solo las exposiciones debidas a la propia actividad o tarea
realizada, sino aquellas en las que el polvo proviene de zo-nas
anexas en las que se realizan tareas generadoras de pol-vo,
pudiendo ser suficiente cierta proximidad a éstas para
que exista exposición. También se tendrán en cuenta las
condiciones de los lugares de trabajo si estas pudieran fa-vorecer
en alguna medida esta exposición, como puede ser
la existencia de corrientes de aire, compartimentación, etc
Cuando los trabajos se realizan sin adoptar las medidas
preventivas adecuadas, las partículas de polvo más finas
quedan suspendidas en el aire y pueden ser inhaladas por
las personas que trabajan en la zona y afectar a su salud.
profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se
establecen criterios para su notificación y registro.
A continuación enumeramos una lista indicativa (no ex-haustiva)
de actividades en las cuales puede desarrollarse
dicha enfermedad, tomando como referencia dicho Real
Decreto:
• Fabricación de muebles
• Trabajos de tala de árboles
• Trabajos en aserraderos
• Triturado de la madera en la industria del papel
• Modelistas de la madera
• Prensado de la madera
• Mecanizado y montaje de piezas de la madera
•Trabajos de acabado de productos de madera, conntra-chapado
y aglomerado
• Lijado de parqué, tarima, etc
Los primeros síntomas y signos con los que se manifiestan
los tumores de fosa nasal y senos paranasales son sutíles
e inespecíficos. En muchas ocasiones son completamente
asintomáticos o asemejan patología benigna como sinusitis
MADERAS DURAS
Género -
especie
Nombre común (inglés / caste-llano)
Acer Maple, arce
Alnus Alder, aliso
Betula Birch, abedul
Carya Hickory
Carpinus Hornbeam, white beech, carpe
Castanea Chesnut, castaño
Fagus Beech, haya
Fraxinus Ash, fresno
Juglans Walnut, nogal
Platanus Sycamore, sicomoro
Populus Aspen, poplar, chopo
Prunus Cherry, cerezo
Quercus Oak, roble
Salix Willow, sauce
Tilia Lime, basswood, tilo
Ulmus Elm, olmo
MADERAS DURAS TROPICALES
Género - especie Nombre común (inglés / castellano)
Agathis australis Kauri pine, kauri
Chlorophora
Iroko, kambala
excelsa
Dacrydium
cupressinum
Rimu, red pine
Dalbergia Palisander, palisandro
Dalbergia nigra Brazilian rosewood, palisandro de Brasil
Diospyros Ebony, ébano de Asia
Khaya African mahogany, caoba africana
Mansonia Mansonia, bete
Ochroma Balsa
Palaquium
Nyatoh
hexandrum
Pericopsis elata Afrormosia
Shorea Meranti
Tectona grandis Teak, teca
Terminalia superba Limba, afara
Triplochiton
scleroxylon
Obeche, samba
TABLA 3
banda, de curvas, de tableros, orbitales, tareas de agu-jereado
de piezas en montaje de las mismas.
• Fabricación de palets: mecanizado de listones y tacos
con máquinas automáticas o semiautomáticas.
• Fabricación de envases: mecanizado de listones, ta-blillas,
cuadradillos con fondeadoras, montadoras ya
sean automáticas, semiautomáticas o manuales.
• Esqueletajes y tapizados: mecanizado de piezas de
madera con sierras, agujereadoras, tupi.
• Fabricación de tableros: mecanizado con desbarbado-ra,
seccionadora, tareas de lijado.
EL POLVO DE MADERA. QUÉ ES Y SUS
EFECTOS SOBRE LA SALUD